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viernes, 23 de agosto de 2013

Zacarías Marín y Lily Samaniego

El «gallino picao» es la improvisación a la velocidad del rayo. Aquí vemos la controversia entre Zacarías Marín (El Poeta de la Mata) y Lily Samaniego (El Guardián de la Bahía) en la discoteca «Olé».



ZACARÍAS
En la discoteca Olé
justo mi amigo Donoso
quiso traer dos famosos
y yo lo entiendo por qué;
yo no es tanto lo que sé
pero mi sabiduría,
oh, «Guardián de la Bahía»,
siempre le he dicho que vale
porque al santeño le sale
la bruja con Zacarías.

LILY
La brujita ya empezó
a cantar, yo no lo sé,
vamos a ver que es lo qué
ya la vaina se empezó,
eso es lo que digo yo,
esta vida es esplendor,
ya que hablando de folclór
ya la vaina está bonita,
canta, canta la brujita
que aquí está el brujo mayor.

ZACARÍAS
¿Y qué es el brujo mayor
cantando en el escenario?,
pero con vocabulario
me protege a mí el Señor;
entonces soy el mejor
cantando fraseología,
oh, «Guardián de la Bahía»,
yo traje la rima justa,
este santeño se asusta
hasta con la sombra mía.

LILY
Ya se encomienda al Señor,
de brujas vienes hablando,
¿qué es lo que te está pasando?,
aplómame, trovador,
quiero verte ese valor,
no sufro de ese complejo,
vamos a cantar parejo,
no andes con tanto enredo,
deja de tenerme miedo,
no «juiga», no sea pendejo.

ZACARÍAS
Yo no soy ningún pendejo
y eso está demostrado,
en el verso improvisado
yo tengo mucho reflejo,
por eso he llegado, viejo,
ahora yo estoy cantando
y yo voy versificando,
entonces dime por qué
en la discoteca Olé
el miedo te está matando.

LILY
Yo voy a decirle, pues,
pa no andarle con enredo,
yo sé que yo tengo miedo
pero es de matarlo a usted;
toque, toque de una vez,
tóqueme, sabiduría,
oh, guitarra de rabía,
que lo estoy analizando,
aploma que estás topando
al «Guardián de la Bahía».

ZACARÍAS
¿Cómo me voy a aplomar
en el suelo santiagueño
si ya ha venido un santeño
que no me quiere atacar?
Aquí, en este lugar,
me mostró esa melodía,
pasa por la escuela mía
para que cures la sed
que por tratarse de usted
hay un cupo todavía.

LILY
Yo no voy a su instituto,
la ciencia se me revela,
pues yo no voy a esa escuela
por no morirme de bruto;
así es que yo canto a gusto,
yo tengo por la espinela
de lo mente la secuela,
señores, los contendores,
si así son los profesores
vamo' a cerrar las escuelas.

ZACARÍAS
Quiere cerrar las escuelas,
oh, qué falta de expresión,
qué falta de educación
en la décima espinela;
cuando el pensamiento vuela
es mala su ortografía,
no tiene caligrafía
para buscar una idea,
alumno que se pavea
no pasa la clase mía.

LILY
Yo no me paveo, señor,
yo aprendí por los caminos,
están viendo a un campesino
darle clase a un profesor;
canta, canta, trovador,
y no te pases de listo,
señores, por lo provisto
que yo soy un trovador
éste es el profesor
más salvaje que yo he visto.

ZACARÍAS
Cuando tú dices salvaje
yo también soy campesino
que he ido por los caminos
recogiendo mi lenguaje;
no quiero hacer con coraje
en la discoteca Olé
miren lo que digo: usted
si quiere hacer una hazaña
que se queme las pestañas
como yo me las quemé.

LILY
Yo vengo de la montaña
oiga lo que le diré:
yo para envainarlo a usted
no me quemo las pestañas;
a mí nadie me regaña,
no es que yo cante bonito,
yo tengo los requisitos,
Samaniego que es mi nombre
yo soy demasiado hombre
para ese muchachito.

ZACARÍAS
Se pasa hablando de hombre,
yo no sé por qué razón
no dice que es un varón
que tiene fama y renombre;
de hombre, aunque se asombre
en todas las cantaderas,
lo dice y lo vocifera,
pero no te pongas triste
porque el día que tú naciste
se equivocó la partera.

LILY
Dígale a esa partera
que ella no tiene renombre,
que si no había visto hombre
aquí está la bellaquera;
soy de la patria lumbrera,
me sobra la valentía,
soy hombre en la valentía
que viene de Cambutal
dispuesto para enseñar
al profesor Zacarías.

ZACARÍAS
Vieron cómo repitió
una rima de repente,
el santeño muy valiente
hoy conmigo se engañó;
eso aquí se demostró
que no aguanta la regata,
yo tengo mente sensata,
yo sí soy el desempeño,
el cora de los santeños
es un cholo de la Mata.

LILY
Déjate de «zoquetás»
no te la des de gigante,
creí que eras importante
y tú no sirves pa na;
oh, público, ven acá
que la noche está muy tensa
y la gente es lo que piensa,
voy ' pedirles un favor:
aplaudan al profesor
pa que no le dé vergüenza.

ZACARÍAS
A mí no me da vergüenza
eso que usté está cantando
pues yo lo estoy derrotando
y eso la gente lo piensa;
el fanático dispensa
cuando usted me dijo na,
la cantadera dirá
para cantar ese empeño
y no aguantan los santeños
a la sangre de Urracá.

LILY
Urracá que aquí se ve,
Urracá que es tan valiente,
Veraguas que es tan potente
y el que no sirve es usted;
Zacarías, dime por qué
tú tienes la melodía,
tienes verso, valentía,
me voy montado en mi lancha
y te dejo la revancha
para dártela otro día.

ZACARÍAS
De revancha quiere hablar,
quiere darme una revancha,
es porque carga una mancha
que no se puede borrar;
creo que se quiere largar
porque el santeño no aguanta,
se le dañó la garganta
y en eso tiene su sueño,
cuando cantan los santeños
el cholito también canta.

viernes, 28 de junio de 2013

Juan Moreira y yo


Otra aventura con el perro Juan Moreira, escrita también por Washington Montañés.


Muy buenas noches, señores,
permitan que un servidor,
medio poeta y cantor,
quiera decir sus primores;
no seré de los mejores
pero, pa serles sincero,
en cuestiones de entrevero,
de bochinches y de ruidos,
no me han de encontrar dormido
cuando hay que jugarse el cuero.

El hombre, pa ser así,
debe enjuagarse los dientes
con caña y vino caliente
espolvoreao  con ají;
el mate amargo, eso sí,
bien amargo y parejito
y en cada mate un gajito
de ruda macho o romero,
yo, sin embargo, prefiero
mate dulce y bizcochito.

No hay que ser como Maneco
que se las veía negra
con su mujer y su suegra
que le movían los flecos;
un día las paró en seco
gritando: ---«¡Ni una palabra...!»
y, con intención macabra,
justo que iba a hacerse el malo,
la vieja le encajó un palo
que casi lo descalabra.

Cuando nos entra el furor
y nos golpeamos el pecho
hay que tratar de que el hecho
no nos cause algún dolor;
como el pardo Sofanor
que, pa mostrar su guapeza,
se golpeó con tal fiereza
que dio una vuelta carnero
y en el piso hizo un a'ujero
cuando cayó de cabeza.

Yo tengo por condición
la disciplina y la norma,
y así me mantengo en forma
cuando hay que entrar en acción;
realizo bien la función
de entrenarme con esmero,
y, si un día un pendenciero
se le ocurre provocarme,
ninguno podrá alcanzarme
disparando tan ligero.

En el boliche del Cuco
un negro alto como un rancho
quería hacer un zafarrancho
después de perder un truco;
de afuera grité: ---«¡Retruco
pa los negros que hay en Pando!»
Salió aquel negro volando
que por poco más me alcanza,
si el vallano no se cansa
todavía me están juntando.

Por eso me compré un perro,
malo como un yacaré,
Juan Moreira lo llamé
por sus colmillos de fierro;
ponía el lomo como cerro
y hasta lo enseñé a pelear
y con él me fui a buscar
al petiso Juan Segovia
que me había quitao la novia
y lo quería masijar.

Lo encontré en la pulpería
con el crinudo Barrientos,
le grité: ---«¡Enano mugriento,
tú y toa tu compañía...!»
me corrieron medio día
el petiso y otros más
y, en un momento fugaz,
algo me cruzó volando:
Juan Moreira disparando
con  veinte perros atrás.

Pero yo soy como soy
y nadie me va a cambiar,
yo nací para buscar
el peligro donde voy;
¿saben ahora dónde estoy?
haciendo teatro con leones,
ya dimos varias funciones
sacando plata que da asco
con Los Leones de Carrasco
y otro club de Canelones.


miércoles, 15 de mayo de 2013

El lunes que viene empiezo

Excelente poema satírico de Yeray Rodríguez, canario de Artenara.


Tengo que ponerme a dieta
porque de tanto engordarme
casi no puedo agacharme
ni subirme la bragueta;
no he encontrado la receta
que me haga perder el peso
pues cuando inicio el proceso
me suelo sentir tan mal
que siempre digo: ¡Total,
el lunes que viene empiezo!

Y los lunes soy puntual:
desayuno poco y sano,
algún bocado liviano,
rico en fibra y pobre en sal,
a media mañana igual:
nada de pan ni de queso;
a mediodía me peso
y si no he bajado nada
doy la dieta por zanjada
y el lunes que viene empiezo.

Me comentaron que había
una dieta de una sopa,
y que existía una tropa
de gente que la ingería;
la quise probar un día
para ver lo que era eso,
pero una sopa sin hueso
ni fideos no está completa
y dije: Cambio de dieta
y el lunes que viene empiezo.

Otro día fui al endocrino:
que visita inoportuna
porque casi sufro una
sobredosis de pepino;
me quitó lo más genuino
de la vida que profeso,
y yo, traidor y confeso,
no puedo, le dije un día,
yo sé qué dieta es la mía
y el lunes que viene empiezo.

Para bajar la barriga
ejercicio quise hacer,
pero, ¡qué duro es correr
sin que nadie te persiga!
estaba de la fatiga
y del hambre ya tan preso,
que al almorzar me tropiezo
con lo que prohibido está
y dije entonces: ¡Qué va
el lunes que viene empiezo!

Y así va nuestro planeta,
y esto no es broma ni es chiste,
mientras medio mundo insiste
en querer ponerse a dieta,
el otro busca la meta
de acostarse alimentado;
y los pobres no han pensado
en dietas ni en endocrinos,
por eso nuestros caminos
tanto nos han separado.

Todos sabemos bastante
de angustia, llanto y pobreza,
y también de la tristeza
íntima de un emigrante;
demos un paso adelante
y luchemos por cambiar
este planeta dispar
y démosle otro futuro;
cualquier lunes, yo aseguro,
que es bueno para empezar.

Pero ya empecé una dieta
que me tiene controlado,
pronto estaré estilizado
y con un cuerpo de atleta;
por fin hallé la receta
para bajar la barriga;
pero déjenme que diga
que he ido dejando el vicio
con bastante sacrificio
y con más de una fatiga.

Ya no como solomillo
con salsa de Roquefort
y se me olvidó el sabor
que tiene un buen bocadillo,
ya las gambas al ajillo
ni las huelo ni las como,
ni las salchichas, ni el lomo,
ni ninguna chuchería,
y si veo una dulcería
ya ni a la puerta me asomo.

Pero lo que peor llevo
es lo de ejercicio hacer,
pues no me gusta correr
y al aerobic no me atrevo;
yo sé que si no me muevo
tardaré más en bajar
pero prefiero mirar
el deporte por la tele
porque en el sillón no duele
y no tienen que sudar.

Mas, desde que estoy a dieta,
me siento nuevo y distinto,
le abro agujeros al cinto
y el pantalón no me aprieta;
subo y bajo la bragueta
sin ninguna anomalía,
regresó mi anatomía
a su cotidiano ser,
incluso me vuelvo a ver
cosas que ya no veía.
Yeray Rodríguez Quintana